Historia
A partir de 1890 y hasta la fecha, se han desarrollado a cabo diversas fases de flujos migratorios de japoneses hacia México, condicionados por diversos factores. En aquella época debido al aúge económico de México y a la necesidad de contar con mano de obra calificada para la construcción de vías férreas, la explotación minera, los ingenios azucareros y a la vez con la intención de mejorar su calidad de vida, cerca de 15,000 japoneses entre los 15 y los 34 años de edad, se asentaron en diferentes regiones de México. Aquí en el noreste llegaron las familias Furukawa, Ishida, Kutugata, Ogushi, Ôtakara, Yamane, Yesaki, entre otras, como descendientes de aquellos primeros migrantes.
Durante la Revolución Mexicana muchos inmigrantes japoneses se unieron a las fuerzas constitucionalistas, luchando y ofrendando su vida por los ideales de la Revolucion, en la búsqueda de un mejor país. Tal es el caso del Capitán de infantería Kisaburo Yamane y el Capitán de caballería Fusaichi Ôtakara, quienes se casaron con mujeres mexicanas y se asentaron en la región.
En el periodo de 1917 a 1928 llegaron profesionistas que se desempeñaron como médicos, farmacéuticos, obstetras, dentistas y veterinarios. Otros grupos se involucraron en el comercio e instalaron abarrotarías. Algunos se dedicaron a la agricultura y otros oficios. Durante la segunda guerra mundial, el flujo migratorio se suspendió y la mayoría de las familias de japoneses fueron concentradas en la Cd. de México, Guadalajara y Veracruz, lejos de la frontera norte. Al terminar la guerra, México fue el segundo país en firmar la declaratoria de paz con Japón en la Cd. de San Francisco en septiembre de 1951. La mayoría de las familias japonesas que habían sido concentradas, se quedaron en la Cd. de Mexico. Entre los que regresaron a Nuevo León estuvo Sekio Imamura, fundador de las Pastelerías Monterrey y Mario Yesaki, fundador de la empresa que lleva su nombre, entre otros.
Actualmente el intercambio cultural, académico y laboral esta en franca expansión y crecimiento. Debido a la inversión de empresas japonesas en la región, al rededor de 400 japoneses radican en Nuevo León por razones laborales.
Gracias a las becas académicas que brindan diferentes instituciones japonesas, muchos mexicanos han estudiado sus carreras profesionales, maestría y posgrado en Japón. Asimismo empresarios y profesionistas han sido becados para recibir diferentes cursos en Japón, por lo que la interacción entre ambos países es hoy una realidad.
Estudiantes y profesionistas y familias de Japón y de México pueden contar con la Asociación México Japonesa del Noreste, A.C. como un espacio que contribuye a la integración y al conocimiento de ambas culturas, sin perder la identidad propia como mexicanos y japoneses y atendiendo a nuestros orígenes para encontrar un mejor futuro.
Esperamos con autentica devoción, poder servir y contribuir a esta unión, y deseamos que este espacio rinda frutos, tanto a Mexico como a Japón.